¿Dónde está el límite hasta que me eches a la calle?. Así, con esas palabras, acabé una conversación en la que nunca pensé que me vería inmerso. Tanta Al final llegamos a un acuerdo, como sé suele decir, "ni pa' tí, ni pa' mí". Él se cree mejor jefe, aunque no lo sea realmente, y yo siento que, en parte, se valora lo que hago y, por supuesto, se me recompensa económicamente. Y, parece ser, que después de aquel, digamos, encontronazo, me tiene muy en cuenta y me consulta decisiones que nos son propias de un redactor/coordinador. No sé que será lo próximo, pero espero que sea bueno.
Y, sin moverme del sitio, en cuestión de días dos compañeros de trabajo nos abandonan, para mejor, claro. Me entristece muy mucho su marcha. Aunque me alegro por ambos, echaré de menos los grandes momentos que hemos protagonizado, sobre todo, con B. Notaré la ausencia de mi principal apoyo en Diario N. Pero te llamaré, que lo sepas.
Nota mental: El futuro que vendrá dicen que pende de un hilo.
